Audiovisual #SOStenible V. Slow fashion

En Wi Rebel somos conscientes de que, quizá, el área de vestuario, peluquería y maquillaje sea una de las más complicadas en cuanto a transición ecológica se refiere.

Vestuario: las cosas de palacio van despacio

El concepto de slow fashion nace para oponerse a la dinámica voraz en la que nos sume el sistema en el que vivimos. El propio concepto de consumismo es consumidor: arrasa con una cantidad ingente de recursos para luego incitarnos a desecharlos temporada tras temporada. La moda es la gran aliada de la industria textil: según el informe Timeout for Fast Fashion de Greenpeace, la producción mundial de ropa se duplicó entre los años 2000 y 2014. De media hoy compramos un 60% más de ropa que a principios de siglo y las prendas nos duran la mitad. Sin embargo, tan solo el 20% de los residuos textiles se reciclan.

Estos datos se agravan si tenemos en cuenta que la industria textil es la segunda más contaminante después de la petrolífera. Esto es, en parte, por el cultivo de algodón, que es el que consume más pesticidas e insecticidas y que, además, necesita de ingentes cantidades de agua. A ello hay que sumar los agentes químicos (colorantes) que se utilizan para elaborar las prendas y el transporte para que estas lleguen a nuestras tiendas. Porque no debemos olvidar que la mayor parte de la industria se encuentra en otro lugar. Un lugar en el que los salarios y las condiciones laborales de las trabajadoras (y utilizamos el femenino genérico porque sí: casi todas son mujeres) nos hacen temblar. En esos otros lugares, a los que llamamos “países en vías de desarrollo”, la industria textil provoca escasez de agua y contaminación de la misma. Todo ello a cambio de unos vaqueros por 20€ y camisetas básicas a 3×2.

Y es este precisamente uno de los principales problemas de la moda sostenible: hoy, todavía, es cara para el bolsillo medio. Sin embargo, es una inversión: tanto para nuestra vida como para el planeta. Y en Wi Rebel lo tenemos claro: hemos activado el chip de la sostenibilidad para que lo único que se transforme sean los actores y actrices y no los ecosistemas ni el medio natural.

Siguiendo las palabras de Gandhi “si quieres cambiar el mundo, debes empezar por cambiarte a ti mismo” te proponemos una serie de medidas. Por ejemplo, recomendamos establecer criterios eco-responsables a la hora de adquirir vestuario, entendiendo como tales su fabricación y su origen, así como la contratación de proveedores sostenibles o de cercanía.

Maquillaje y peluquería

Estos mismos criterios los empleamos cuando hablamos de maquillaje, industria igualmente contaminante debido a los residuos y emisiones nocivas que generan, así como a la experimentación con animales que todavía muchas marcas siguen practicando. Si bien es cierto que se trata de un sector cada vez más concienciado –son ya muchas y cada vez más conocidas las marcas que se definen como veganas–, todavía queda un largo camino por recorrer.

Las y los que hacemos Wi Rebel queremos encabezar esa marcha. Por eso disponemos de diversas herramientas para reducir nuestro impacto ambiental. Por eso, participamos activamente con iniciativas para la reducción de residuos. Por eso, trabajamos con marcas de cosmética natural y eco-responsables. Por eso medimos con una calculadora de carbono la huella que dejan nuestras producciones. Porque queremos marcar la diferencia.

Y queremos contar contigo en el camino, ¿te vienes?

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