ODS + empresas = beneficio para la sociedad

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“El último informe del Edelman Trust Barometer mostraba un análisis a partir de las respuestas a varias preguntas de más de 33.000 personas de todo el mundo. El 80% de los encuestados deseaba que las empresas siguieran creando beneficios, elemento fundamental para su supervivencia, pero la novedad es que ahora también la mayoría de los entrevistados piden que se impliquen en la mejora de la comunidad que les rodea”. Daniel Truran es embajador de B Corp en España y un experto en esta petición de los participantes en el barómetro: que las empresas beneficien a la sociedad y no solo a sus accionistas, trabajadores y a sí mismas.

El informe al que se refiere se puede examinar aquí, y uno de los datos más poderosos que ofrece es el que responde al siguiente enunciado: “Una compañía puede llevar a cabo acciones específicas que incrementen sus beneficios y mejoren, al mismo tiempo, las condiciones económicas y sociales de las comunidades en las que opera”. El 73% de los preguntados exige esta responsabilidad a las firmas, una cifra que sube al 77% si se circunscribe a España y que crece respecto a estudios de años anteriores.

Hay otra conclusión significativa en los resultados que afirma que “el 78% de los encuestados piensa que uno de los medidores más fidedignos de la honestidad de una empresa emana de cómo ésta trata a sus empleados”. Es, por cierto, parte del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 8: Trabajo decente y crecimiento económico. De hecho, todo son ODS, hay 17, y su relación con las empresas. Es de lo que trata este artículo.

Los ODS se asomaron al mundo en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en Río de Janeiro en 2012, pero el acuerdo definitivo para su adopción lo rubricaron los principales líderes mundiales en septiembre de 2015. Justo en ese año, aparecía el Estudio Forética 2015, “Ciudadano consciente, empresas sostenibles”, con un par de datos que ponían a las empresas sobre la pista de lo que pasaría en el futuro y que se relacionan directamente con las inquietudes recabadas en el barómetro Edelman Trust.

Según los autores del estudio, 12 millones de personas en España se “muestran receptivos con las entidades con programas de responsabilidad social empresarial”. Es más, 6 de cada 10 consumidores consultados declaraban que “ante productos de similares características, comprarían siempre el más responsable, aunque fuera más caro”. Y al contrario también sucede, el 44% admitía haber dejado de comprar algún producto por considerarlo no respetuoso con el medio ambiente o la sociedad.

Desde hace ya unos años, y la tendencia va en aumento, la población exige comportamiento ejemplar a las corporaciones y sabe que su consumo puede cambiar el mundo. Las empresas pueden verlo como un acto que beneficia al planeta, pero por si todavía necesitan más para convencerse, también como una oportunidad de negocio. La Comisión de Empresas y desarrollo sostenible (WBSDC) la cifra en alrededor de 12 billones de dólares americanos, como plasmó en su Business & Sustainable Development Comission de 2017.

Los ODS pintan mucho en todo eso. Sus predecesores, los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, nacieron también del seno de la ONU unos años antes, pero lo hicieron más como una “agenda de cooperación”, como explicó hace poco Federico Buyolo, director del Alto Comisionado para la Agenda 2030 de España, en este diálogo que mantuvo con Antonio González, CEO de Impact Hub Madrid. La Agenda 2030, por cierto, “es el plan global para la erradicación de la pobreza, la lucha contra el cambio climático y la reducción de las desigualdades más ambicioso alguna vez adoptado por la comunidad internacional”, según define la ONU, y se vertebra en los 17 ODS.

Buyolo también desgranó cómo estos indicadores ya se diseñaron con la filosofía de ser una herramienta, y a la vez un reto, para instituciones, empresas y la población en general. “En su creación se buscó que tuvieran voz las empresas, universidades y la ciudadanía y para ello se llevó a cabo una encuesta en la que se preguntó a 8 millones de personas en todo el mundo. Por cierto, un dato significativo es que en todos los perfiles, por edades, niveles educativos, género… pusieron como principal prioridad la educación”.

El representante español destaca varias ideas en su conversación, y una de ellas es que esta nueva agenda supone, además, la creación de un lenguaje universal para facilitar la colaboración entre las personas de todos los estamentos que se acercan a ella y, también, para medir resultados. Daniel Truran hace hincapié en este punto, el de la medición, y aporta una solución. “Este año, Global Compact y B Lab han desarrollado una plataforma, que está a punto de ser lanzada, que permitirá a las empresas del mundo no solo medir su progreso, sino también, obtener un estándar para comparar su impacto y sus resultados con otras empresas del sector”.

Herramientas como la que anuncia fomentarán el compromiso de las empresas con los ODS. “En cada conversación que tengo con empresas de medio y gran tamaño, la pregunta más común es ¿de qué manera puedo mostrar mi impacto, mi contribución en avanzar las metas puestas por los ODS? Eso demuestra el grado de concienciación y la importancia que tiene esta manera de medir el progreso de cada empresa”, desliza el embajador de B Corp en España, que también se atreve con dos respuestas a preguntas muy concretas. ¿En qué empresa han influido de forma más intensa los ODS? “En Impact Hub Madrid, una compañía B Corp, que, por ejemplo, ha dedicado cada uno de sus espacios en la capital a un ODS. Además, su agenda de eventos y actividades está repleta de oportunidades para influir en la comunidad. Una reciente es la cuarta edición de los Global Goals Jam para diseñar la Agenda 2030, con jóvenes de 18 a 30 años”.

La segunda cuestión directa que le planteamos es sencilla, tenía que elegir su ODS favorito. Y se queda con el que destacó en la encuesta a 8 millones de personas a la que aludía Buyolo: “El 4, garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos. Educar en valores, sostenibilidad y nuevas maneras de ser empresas es la mejor manera para, luego, encontrar caminos para avanzar en todos los demás ODS”, asiente.

Víctor Regidor, licenciado en Periodismo y Comunicación Social.

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