#SOSteniblilidad sin dejar a nadie atrás

En Wi Rebel, trabajamos para alcanzar una #SOSteniblilidad #INclusiva, que no deje a nadie atrás. No se trata de apariencia, de una moda cool o una tendencia trendy a la que sumarse para no quedarse atrás. Es un firme compromiso desde los orígenes, midiendo el impacto de los procesos creativos que desarrollamos para contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

En la reciente COP25, sindicatos como UGT afirmaron tajantemente que la transición ecológica debe ser una oportunidad para crear empleos decentes, de calidad y respetuosos con el medio ambiente. Y que esto solo se conseguirá si el concepto de justicia está en el centro de las políticas climáticas, sino es así, solo auguran mayor desigualdad y pobreza.

La emergencia climática y las desigualdades sociales son los grandes retos de nuestro tiempo y Wi Rebel nace con la ambición de contribuir a paliarlos. En ocasiones, el panorama pinta aciago pero creemos que hay formas de evitar este desalentador futuro o, cuando menos, de hacerlo más prometedor. El problema es que todas ellas implican, también, cambiarlo todo. ¿Estás dispuesto?

Para todos nosotros, grandes consumidores, lograr la sostenibilidad ecológica implica cambiar cómo vivimos y cómo funciona nuestra economía, e incluso cambiar las historias que nos contamos para justificar nuestro lugar en el mundo. La buena noticia es que muchos de esos cambios no tienen nada de catastróficos. Todo lo contrario: buena parte de ellos son realmente emocionantes. ¡Súmate!

Desprecia el eco-clasismo

Cada vez somos más los que perseguimos un modelo productivo más ecológico y social, que sitúe a las personas en el centro. Creemos que una transición ecológica justa es posible, comenzando desde lo local.

Hablamos de cambiar hábitos de vida, modificar usos y costumbres en toda la ciudadanía. Regar las planas minimizando el derroche de agua; recoger la basura bajo un sistema de residuos que garantice el óptimo reciclaje; reutilizar las prendas de ropa; transportarse por medios no contaminantes; etc.

Pero, si algo nos han enseñado las prácticas iniciadas en algunos de los países ecológicamente más precoces, es que el riesgo de convertir estos cambios en  privilegios elitistas al alcance de  solo unos pocos es muy elevado.

Nos referimos a esos alimentos con la etiqueta “ecológico” que duplican su precio en el supermercado; esas bicicletas y patinetes eléctricos a precio de capricho navideño; esos cubiertos de bambú muy cool al precio de 6 euros la pajita; etc. Cuando, por el contrario, estos cambios en los hábitos cotidianos deberían ser accesibles para todos si queremos que realmente transformen la sociedad.

Iniciativas más inclusivas son los emprendimientos de economía circular como tiendas de segunda mano para  ropa y objetos del hogar; colaboraciones vecinales para el cuidado del entorno natural; autogeneración de energía eléctrica mediante paneles solares y molinos de viento comunales; autocultivo de alimentos; consumo de vegetales y frutas autóctonos de  temporada; producción de compostaje casero para plantas con residuos orgánicos; reparación de aparatos; prolongación de la vida útil de dispositivos electrónicos, etc.

Evidentemente, la solución no pasa por una batería externa que permita cada vez mayor capacidad de cargar, sino que más bien, se trata de reducir la “necesidad” de uso de aparatos eléctricos. La transformación profunda viene por desconectarnos del consumo compulsivo de electricidad y conectarnos con la naturaleza siempre energizarte. Y, esto, sí está al alcance de todos, sin dejar a nadie atrás por sesgos económicos o geográficos.

No se trata solo de buscar sustitutos más ecológicos para el plástico o la gasolina, sino de  repensar nuestros hábitos consumistas, la sobre explotación a la que sometemos los recursos del planeta y la relación de poder que establecemos con lo material y nuestro entorno.

Si queremos ser honestos y realmente efectivos, debemos repensar nuestra relación con el entorno y el uso que hacemos de los recursos a nuestro alcance desde lo local. El reto global consiste en adquirir compromisos individuales profundos, por convicción.

La armonía con la comunidad y la naturaleza que nos propone el buen vivir latinoamericano es otro gran referente: solo unidos podremos construir un mundo en el que se respeten los derechos de toda la población y no solo de las personas, sino además los derechos de la Tierra.

Con el fin de mejorar nuestro alrededor, en Wi Rebel diseñamos e implementamos procesos #SOStenibles e #INclusivos en todas las fases de la creación. Reduciendo la huella de carbono que genera la industria audiovisual, con la implementación de herramientas Green Filming, que maximizan la utilización de recursos naturales y fomentan la economía circular. ¿Quieres saber cómo lo hacemos?, contáctanos.

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